blog colectivo de punkeros libres y locos: combinamos expresión artística con libertad de expresión... bon appétit!

aRRoz!

aRRoz!
el logo by Faby

a la orden del día!

a la orden del día!
Mostrando entradas con la etiqueta textos-pa-qué. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta textos-pa-qué. Mostrar todas las entradas

¿La novia de mi hermana me quiere matar?

martes, octubre 13, 2009 · 1 ¿que tu crees?



Pudiera ser que se hubiera vuelto, no, que estuviera total y jodidamente desquiciada. No en parte, ni algo. Sino totalmente. Maldita loca. Es importante aclarar este punto para que se entienda. Bien. No a ella, ni a mí, sino más bien a la situación, entera. La cosa podría ser, dándole una vuelta pero sin distanciar mucho el ángulo, que sencillamente no me soportase. Y esto, habría que admitirlo, era una postura mutua.
La otra noche trataba dejugar a que me cogía por el cuello y me tiraba contra la puerta de la habitación contigua, la de mi madre. La otra habitación contigua es la de ella precisamente. Si se le da tratamiento de juego a todo el asunto no habría que molestarse en escribir ninguna historia. Pero no se le da. O no se lo doy y punto. No era un juego. Ella me odia. Y yo… no es que la odie pero me cuesta tolerar a las personalidades violentas y agresivas cerca de mí. Es terrible tener a una persona peligrosa rondando por ahí. Y más si se trata de alguien que vive al lado tuyo, puerta con puerta. Mucho se ha dicho de las suegras y de las madrastras pero nadie ha hablado de las nueras. Pues son igual de maquiavélicas. De una malignidad profunda puedo asegurar. O si no, de un desequilibrio pronunciado. Una locura llamativa. Un desajuste alarmante. Está loca, en fin, está absoluta y completamente loca. ¿Es esto lo que ocurre? Pero también me detesta y entonces tengo que admitir, consecuencia o no, que nos detestamos. Esto es casi todo. Cuando estaba contra la puerta y su mano me apretaba con la firme convicción de un asesino o de un loco, me pregunté en qué pararía todo. Si en realidad se atrevería llegar a los extremos, al límite del no reverso. Quizás si no hubiese habido algún testigo. Quién puede asegurarlo. Pero había. Estaba mar presenciándolo todo. Aterrorizada. Fatal como siempre. Enmudecida de espanto etílico. Y la verdad es que yo también estaba muy borracha. No muy pero bastante. Lo suficiente para no asustarme demasiado. Esa no. Pero con tales reacciones no se necesita del alcohol, o en el mejor de los casos, es más prudente que la persona en cuestión permanezca lo más sobria que pueda. Más prudente para los demás. Por supuesto. Para esa lo más aconsejable sería que se controlara si estuviera en sus posibilidades lograrlo. Si no existiera la opción de coger por el cuello a la persona que les saca de quicio o las molesta, como primera demanda.  Si pudiera ser capaz de no ser tan peligrosamente histérica. Y si no tuviera tanto miedo de exponerse a los demás. He de añadir que normalmente esta persona no es afectiva nada más que con unos pocos familiares cercanos y como es lógico con su pareja. Fuera de eso, nunca deja que se le acerquen ni para el habitual saludo del beso en la mejilla y mucho menos del abrazo. 


                                                                          *

Mi habitación dejó de ser la acogedora aunque caótica estancia de siempre para convertirse en un burdo campo de batalla. Pequeños vidrios dispersos por el piso hacían imposible que nuestros pies martirizados tuvieran dónde pisar. Todas las cosas que cubrían la superficie de la puerta se habían caído también al piso y por todas partes, entre las latas de cerveza vacías y los restos del whisky derramado cuando el último de los vasitos de cristal se hubo roto, se esparcía un suave perfume de cantina que evaporaba  los restos del incienso de sándalo que había encendido mar  cuando llegamos. Creo recordar que ella sostenía ese último vaso cuando decidió cogerme con la misma mano por el cuello. De alguna forma todos los vasos terminaron hechos añicos por todo el suelo. Y por supuesto que yo fui la única resultante herida. La sábana de la colchoneta cerca del balcón empezó a mancharse de sangre cada vez que pasaba por encima. Mar daba cómicos salticos para llegar a donde yo y evitar que siguiera dando paseos nerviosos por todo el cuarto. Aunque, usualmente, mi cuarto sí parece el campo abandonado no de una batalla campal sino de un concurso alcohólico. Pero no siempre. En esta ocasión había diferentes tipos de bebidas ya consumidas regadas por todas partes, confundiéndose con todo lo demás.
- Si eres de los que prefieren los espacios vacíos, en mi cuarto podrías marearte.-Le acabé de decir con una semi-sonrisa semi-histérica a mar. Los ojos se le querían salir. Pobrecilla. Pero la seguí atormentando un poquito más: -¿Sabías de dónde viene la expresión horror vacui? -y traté de que esta vez no fuera sólo la mitad lo que asomara  de mi sonrisa, menos nerviosa. –Pues de dónde salió, específicamente, no lo sé, pero viene  del manierismo, antes de barroco o si prefieres desde los nazca, en las costas peruanas, pero al sur. Yo se la levanté al Lezama cuando hablaba entre otras tantas mierdas del homo vagus inconstants no me acuerdo cuándo, o sea, dónde lo leí… Y, ¿no eran los incas los que le temían a los retratos? ¿O los mayas? Bueno, alguna cultura indígena de esas le tenía espanto a que les cogieran desprevenidos y les congelaran en un dichoso retrato; justo como ésta tipa, que no soporta que le tiren fotos y es capaz de meterte la cámara por el culo si te haces el chistoso. Sí, la muy freudiana padece miedos irracionales y conductas agresivas injustificadas, de más está decirlo. Pero mar continuaba en el mismo estado. No se había movido ni un centímetro desde que me tenía a su lado y la aprehensión de su mirada fija como un alfiler en los vidriecitos regados por todas partes era más que alarmante. Como ya yo me había tranquilizado lo suficiente, ahora la nueva preocupación de ver a mar  entumecida, congelada ahí en su inmutabilidad hermética, volvía a desestabilizarme.           
– ¡Oye! –la zarandeé un poco para reanimarla, para que por lo menos hiciera un esfuerzo en atender toda mi perorata del vago lezamiano y los aztecas anti polaroids.
Porque si mar no me escuchaba quién coño iba a hacerlo. 
                                                                                                 
                                                                            *

Durante el llamémosle enfrentamiento -sólo que además de falso no describe en absoluto lo que pasó-, la música que se esparcía por el cuarto era también la más apacible. De hecho, yo por lo menos me encontraba envuelta en ella y a lo mejor por eso me fue tan penoso defenderme. Lo único que hice fue vaciarle en la cabeza toda el agua que quedaba en uno de los pomos que aplacaban la sed estimulada por el whisky -que como ya he dicho tampoco había sido tanto-, sólo cuando quedé libre de sus manos asesinas, después de unos quizás cinco o diez segundos. No más. Y propinarle algunos pomazos también en la cabeza pero sin fuerza ninguna, ridículos y tanto que toda la escena, incluyendo la estupefacción de mar en el medio de la habitación sin atinar a moverse y yo gritándole alguna barbaridad incoherente entre pomazo y pomazo a mi declarada enemiga, en la transición del susto a la exasperación; movía más bien a risa. Y eso era precisamente lo que la chiflada aquella empezó a hacer antes de salir del todo. Después que tiré la puerta a sus espaldas no sé si siguió riéndose, pero al poco rato se apareció por el balcón como un fantasmón a mascullar alguna cosa que no entendí porque empecé a gritar de nuevo la primera cosa que se me ocurría, si no muy desconectada, lo bastante mal expresada como para que no se entendiera que me refería a algo referente al territorio propio, la violación de privacidad y otras inconexas frases que nunca terminaban en un punto aunque no estuvieran relacionadas. Terminé cerrando todas las puertas a cal y canto. ¡Qué coño! No podía sentirme segura ni siquiera a las dos horas. Así que le dije a mar que me acompañara al Oro Negro de la esquina a comprar unas cuantas bucaneros. Todavía no amanecía. Era justo este momento del que dicen que es aún más oscuro. El aire se sentía bien, se sentía bien caminar junto a mar, que insistía en no emitir palabra, por aquellas dos cuadras oscuras, loma abajo. Después de la calzada un tren rechinaba y las luces de los semáforos intermitentes pestañeaban sin parar acompasándose a la fija de los carros que esperaban pacientes a que alguna locomotora pasara de largo y los dejase continuar. Compramos seis, pero mar afortunadamente no toma cerveza. Y como estaban en su punto, casi casi congeladas, me las fui tragando de una en una y a la quinta se me empezó a olvidar todo el asunto. Y caí en una somnolencia que el suave jazz ligero y reconfortante que inundaba mi cuarto, unido al sonido constante del ventilador y la mudez persistente de mar, pronto convinieron en un apacible sueño cuando el sol todavía no empezaba a empujar inútilmente sus radiaciones contra la hermética habitación. 

                                                                                                                                                   
                                                                         *

Cuando me desperté mi testigo en mutis había desaparecido. Y no supe en primera instancia si todo habría sido parte de un sueño extraviado en la memoria. Pero después todo fue llegando en relámpagos junto a los pocos rezagos de la resaca aniquilada en las nueve o diez horas que me pasé durmiendo. Ja, con que la novia de mi hermana había querido, no, me había cogido por el cuello y permanecía seguramente bajo el mismo techo, tan tranquila. Vaya. Qué hacer. Me acordé de una conversación con mi amigo alek, acerca de las personas violentas, y se me ocurrió la imagen de un perro que está tirado en algún rincón, y no quiere ser perturbado: pero de pronto viene alguien, probablemente el dueño, y le revuelve las orejas a sabiendas de que al perro no le gusta mucho que le hagan eso cuando está tranquilo, y zas: lo muerde, a su propio dueño. Un perro no debe ser muy consciente de la responsabilidad filial ni un carajo. Por eso la mordida es para comunicarse sin dejar lugar a dudas: no me molestes. Creo que la reacción de mi cuñada fue exactamente la misma. O si no bastante parecida.
Recopilo los extractos de recuerdos que me han permitido conservar el whisky y la cerveza del día anterior. No es mucho. Pero saco a conclusión que cuando ella decidió cogerme por el cuello fue porque la molesté seguramente, no revolviéndole las orejas ni nada por el estilo, pero a lo mejor diciéndole alguna verdad muy grande. O estropeándole algo el orgullo o tocándole en algún punto agudo alguno de sus múltiples complejos. Por supuesto todo esto no es más que pura y vacía especulación. Pero se siente bien formularla, aunque sea.
La cosa había ido por aquí. Ella trataba de extraerme algún tipo de información. No sé bien qué ni con qué propósito, pero su malignidad no tiene límites así que los propósitos tampoco. Hablábamos de Freud, creo, y yo mencionaba sin mucho interés que el tipo estaba frito, que en algún momento llegó a rezagarse tanto que simplemente sus teorías llegaban a ser muy estúpidas. Por supuesto ninguna de mis propuestas estaban bien argumentadas ni mucho menos, sino más bien escupidas de cualquier forma como para ofender al más pinto. Entonces ella empezó con aquello. Algo del inicio. El inicio de todo. De dónde venía. Qué significaba. Cuando me cansé le grité que el inicio no podía existir, partiendo de que todo parte de algún lugar, en donde a su vez ya todo ha empezado; aunque esto en sí se contradecía bastante. El caso es que empezamos una discusión absurda. Y yo ya mostraba síntomas de mi acostumbrada paranoia, exaltada con el alcohol, el que tarde o temprano me la estimula: siempre hay alguien que trama algo contra mí, alguien que me quiere sacar información… y esto del método aristotélico entonces fatal para mí porque los interrogatorios son una de las cosas que más rechazo en este mundo. No tolero que alguien me cuestione mucho nada. Me pongo que crispo, y aquello de las preguntitas filosóficas se había ido un poco de las manos. Terminé expulsándola, botándola de mi cuarto. Y con todo derecho, puesto que no estábamos si no en mi espacio. Y este fue el detonador. Sacarla de ahí. De esa forma. Intentar que se fuera y no de la manera más sutil. Ya sé que no soy una autoridad en materia de diplomacia. Reconozco mi barbarie. Y a cambio obtuve otra. Quizás, pensé más tarde, lo que había tratado de hacer con eficacia era marcar de una vez el inicio de una guerra entre nosotras, definir con exactitud y para siempre la poca simpatía que hasta ese momento me(nos) había(mos) tenido. Aunque bajo aquella descarga de adrenalina se hubiera dicho que nadie podría pensar ni actuar objetivamente. Desperdicio de euforia. Pero, ¿quién había empezado?  Y aún más importante, cuándo.                       
                                 
                                                                         *

Pasaron los días. Las semanas. Los meses. Le había prometido a mar que trataría de poner en palabras escritas toda aquella historia. Si podía. Si me lograba sacar algo en claro. Aquí está mi intento. Escrito en dos largos y únicos intervalos de tiempo. Al final descarté la idea de que tuviera un plan pensado desde hacía rato para eliminarme. La de que estaba loca no. Poco después recordé algo de lo que había soñado ese día, tras las diez horas seguidas que había dormido: mi cuñada era atenta, amable, casi una persona cordial. Tomábamos té tranquilamente en mi habitación, rodeadas de música clásica y lámparas cálidas, y manteníamos una conversación de lo más afable, acerca de la ubicuidad y los egipcios, vaya a saber por qué, a mitad de una partida de ajedrez, ni muy aburrida ni muy interesante, entre mi hermana y yo. Aunque nuestros puntos de criterio eran muy diferentes todo estaba bien: ninguna levantaba demasiado la voz. Se podría pensar que era el espacio común de dos amigas, nadie lo hubiera negado. Ninguna parecía ajena a la otra. La comunicación fluía y se conectaba con todo lo demás. Nada podría haber amenazado la apacibilidad y naturalidad de tal escena. De alguna forma estaba fuera del tiempo. Y el tiempo en que transcurría a su vez era un tiempo muerto: nada empezaba y nada acababa: todo pasaba, simplemente, todo pasaba como si nada, como la cosa más normal del mundo. Esa fue, en el sueño, la última vez que nos recuerdo hablando.

mental block...

lunes, septiembre 07, 2009 · 0 ¿que tu crees?

Un párrafo malo, demasiadas palabras por gusto, y el alivio de pasar el backspace y dejar la página nuevamente nevada, lechosa, ciega al estilo Saramago.
Y entonces, es preferible limpiar lo que ha quedado manchado, y permanecer en cero… en la pureza primera del blanco.

fucking hot!

martes, agosto 25, 2009 · 0 ¿que tu crees?

Fucking shit, me digo mientras atravieso el desierto de 40 grados que supone el paso del Capitolio.
En la escalinata los turistas jadean y se tiran fotos llenos de pamelas y telas protectoras.
Abajo un carrito pone bien grande: ALL IS COLD: se venden ahí refrescos, cervezas y helados… a precio de turista.
Mierda, me repito porque el calor es tan insoportable que apenas puedo arrastrar mis sandalias bajo el granito ardiente.
En la esquina un carrito algo más diferente: tanto más porque abunda: de hecho se encuentra en cada esquina de La Habana, que es como se le llama a la parte más vieja de la ciudad, donde hay más hoteles, más tiendas y más gente. Y donde el sol parece estar más violentamente presente.
Créanme, en el Vedado el calor se siente diferente, caliente igual pero más suave, el diablo sabrá por qué.
Y no hablemos de municipios como 10 de Octubre o Alamar, que son absolutamente intransitables a pie, o en bicicleta, o en camello.
Generalmente yo me muevo a pie, y en botella, cuando la distancia es muy grande. Lo que supone ardua espera al sol en el semáforo más cercano.
Me acuerdo de lo que decía Cortázar evocando un mundo más razonable: todo sería de plástico y en los televisores habría paisajes tropicales para los habitantes de Reijavik, y vistas de igloos para los de La Habana, “compensaciones sutiles que conformarán todas las rebeldías”… más allá de toda ingenuidad del no tan bueno de Julio, la imagen del igloo me tranquiliza ipso facto, así que apuro el paso hasta llegar a ese otro carrito en la esquina del Capitolio, frente al Gran Teatro.
Su proximidad ya implica cierto alivio. Es uno de los carritos de granizado.
De fresa, o “jarabe de venadrilina” como se estiló  alguna vez, no sé con qué propósito maléfico de las autoridades que como se sabe siempre están atentando contra la tranquilidad y seguridad del pueblo: conspiraciones como la venadrilina en el granizado o la venta ilícita y propagadísima del parkisonil de los viejitos esquizofrénicos en casi todas las cuadras de casi todos los barrios, con puntos de venta muy cercanos por cierto a los mismos comités de chivatonería, nunca se han verificado… pero lo que entra en duda tiene un margen de credibilidad innegable, por mucho que la gente se haya vuelto tan paranoica en La Habana. Yo incluida. Como sea, estas dos sustancias son lo más eficaz que puede haber en mantener a todos controlados y adormecidos, inofensivos más bien. Y para colmo este fucking clima es el favorecedor número uno para inmovilizar a cualquiera. Así que me parece delicioso e inmediatamente refrescador el maravilloso granizado, contenga lo que contenga.
Aunque no me gustaría mucho la idea europea de rociar a la gente con mangueras de agua cuando las oleadas de calor mortíferas, eso tampoco vendría demasiado mal aquí. Pero bueno, supongo que entonces le faltaría el agua a media Habana, como casi siempre por demás, y la solución devendría problemazo.
Tropiezo entonces con un viejo amigo. Candela, me dice, la cosa está que arde, chama. Ya no puedo vender más discos (él vende DVDs de películas de acción en el cuchillo de Zanja) en el barrio Chino, van a sacar una tonga de decretos contra el que no pincha oficialmente en edad laboral. Además el transporte va a disminuir, porque van a reubicar a todo el mundo por municipio, y si tú eres del Cerro, tienes que trabajar ahí, por la falta de petróleo, que ya parece que el Chávez se lo tumbó al general.
Saboreo mi granizado mientras seguimos caminando bajo un sol de mil demonios. De pinga, asere. Todos los negocitos que tiene la gente por la izquierda se van a ir del aire. Y pienso cómo algunos pudieron imaginarse un cambio positivo luego del pase del mandato y la revolución bolivariana. Lejos de extender van a centralizar más todavía la economía ésta de mierda que tenemos. Los productos exportados van a desaparecer. Eso ya lo he podido comprobar en algunas tiendas. Todo tiene que ser de producción nacional, y como no se produce ni carajo, pues lo que viene es otro período más especial todavía. Hace demasiado calor, le digo a mi amigo, para atormentarse tan temprano, calma, búscate una pinchita más o menos en la Casa de la Cultura o algo, a ver si no acabas como el pobre de Pánfilo, que a las cosas ya no se le llaman por su nombre, y lo que  cogió el pobre tipo fue la temida ley del vago y se jodió. Así que asegúrate un tallercito literario o algo por el estilo que te deje tiempo para otras movidas que la cosa se pone dura, chama. El cubano siempre ha tenido una mirada azorada, un chisporroteo de locura exacerbada por el calor y la carencia.
Mi amigo no se escapa a esta mirada ansiosa. Con grandes patas de gallina alrededor de los ojos, y una piel irritada y chamuscada que ha perdido toda pigmentación original. Lo abrazo y se aleja dando tumbos por la calle humeante. Con un libro bajo el brazo y un granizado en la mano.
Una gorra cubre su calva incipiente de apenas cuarenta años.
Los turistas siguen haciéndose fotos desde lo alto del Bus Rojo destechado.
No sé cómo resisten esta temperatura.
No sé cómo resisto esta temperatura.
Tiro mi vasito de papel en la papelera más próxima.
Sigo arrastrando mis sandalias con pasos apurados para escapar del sol.
Fucking fucking SHIT! Calor de mierda.  

madrugada catarral...

jueves, junio 18, 2009 · 1 ¿que tu crees?













Ya ves, y yo sigo... pensando en.
acostada en la yerba cazando nubes
nubostezando, nubempinando un sueño
que en la proximidad del sol
se deshace
como el lazo de tu zapato
como mi beso
en el aire
lanzado al descuido para nadie
y que va a parar a ninguna parte
ningunísima.
Pero el poema no va por ahí
así que no te asustes
porque te espera algo peor.


A las cuatro y veinte llegan los basureros
descargan con rapidez los tanques
el ruido del camión perturba la madrugada
mis párpados se cansan de no cerrarse
tengo las manos ásperas, resecas
y el pelo enredado en trenzas
de a dos, me voy
al otro lado.

Me levanté de un salto
una hormiga paseaba por mi hombro
tenía yo una necesidad imperiosa
de lavarme los dientes y
desenredarme el pelo.
Imperiosa no sería la palabra adecuada
tendría que buscar más tarde
cuando tuviera algún dinero
y pudiera comprarme un puto diccionario
por lo demás me hacía falta uno de inglés
Qué bien, me dije mirándome seria
desde una foto de carné
colgada en algún sitio, por fin
puedo irme a escribir -por lo menos-
que me levanté de un salto
con unas ganas imperiosas -que palabra
impostada- de lavarme los dientes.

Pasaban Count Basie en La esquina
del jazz y luego se puso a hablar
un comemierda, un poeta oficial
de la tarde que se detuvo a escuchar jazz
-y pronunciaba las dos zetas con un zumbido insoportable-
en casa de unos amigos instrumentistas.
Sintonizé lo que parecía una música electrónica
aunque no supe bien si era que mi radio
se había descompuesto
(un mes atrás le había derramado ron encima y después agua)
cuando vi un bicho alado, probablemente una mariposa
posada encima y decidí apagarla.

Era una de esas madrugadas
insomnes
en que la resaca se confunde con la gripe
y el cráneo es un tambor de cuero perfectamente
estirado y tirante.
Pensé en el alivio inmediato de unas agujitas chinas electrizantes
o un masaje justo, insoportable
pero no había más que libros y hormigas
y alguna que otra
mariposa?
y ruidos extraños por ahí.

Empezaba junio y el calor era horrible
abrí la puerta del balcón
atenta a que no se colara ningún otro
bicho
alado
La tos me tenía afónica
de todas maneras no me iba a poner a cantar
o hablar conmigo misma en voz alta
En poco tiempo
me quedé dormida sin remedio
una lástima, porque querría haber leído antes
por lo menos, dos cuentos de Bolaño.
Igual pronto me despertó un borracho
que movía incesantemente las llaves en su mano
e intentaba comunicarse con un
gato
callejero.

Por esta hora los trenes acostumbraban hacer
gran escándalo
La temperatura de mi cuerpo
había subido unos cuantos grados
extraordinarios
Tuve que apagar el ventilador
pese a que su sonido era lo único
que podría mantenerme
con los ojos cerrados.
Después de haber sufrido horas
tan calientes, ahora me encontraba
muerta de frío.
Mis párpados me balanceaban
entre muchos gatos leyendo unos libros enormes en el piso
y encima de mi cama -seguían la lectura con sus patas-
y una visita a la emisora donde
una vieja aburrida con cara larga leía un pergamino
inmenso sobre la cuarta sinfonía
de Shummann, frente al micrófono, en el aire.
Era una gran tortura tener que oírla.
Traté de alivianarme y escapar
por los conductos de ventilación o algo por el estilo
pero mis pies pesaban más que mis párpados.
Después de la disertación
y de los cuatro movimientos
me despertó la lluvia:
un aguacero de esos bueno para
estar viendo películas de Greenaway
o de Tim Burton
con té negro o un gran pote de helado
(o una botella de vodka con jugo de naranja)
bueno para tejerse el pelo y leer Amerika
de Kafka bajo una lamparita cálida
en un espacio pequeño.
O quizás echar un juego de ajedrez
bajo los efectos
de un cigarro de yerba bien servido.

Lo que pasó entonces fue
que empezó a llover también arriba de mi
escaparate, y tuve que buscar unas
alfombras. Mi catarro iba
de mal en peor. Encendí mi radio de nuevo
pasaban un programa completo de Gershwin
los violines estaban algo cromados
y el piano sonaba como si tuviera comején.
Mierda, la gripe me venía afectando un oído
el derecho, menos mal, que no es el bueno.
Después de todo, era una novedad escuchar Summertime
completamente
desafinado.

Apenas podía tragar, la congestión
estaba resultando insoportable. Hice un par
de inhalaciones con Vaposan –ungüento mentolado-
y me quedé tendida un rato largo.

Volvía a empezar una y otra vez el mismo
relato de Beckett pero no había manera
de que cogiera el hilo. Pensé que quizás
la traducción era asquerosa.
A la decimonovena me dormí
unos pocos minutos antes de que mi garganta
se apretara tanto como para cerrase del todo
y tuve entonces que volver a despertar y chuparme rápido una vitamina C
y masticar una aspirina
y hacerme la idea
de no estar sufriendo para nada las consecuencias
de un catarro descuidado
provocado por dormir en el piso frío
y húmedo de mi habitación
y luego empaparme con un aguacero repentino en la mañana.
Y si pudiera resultarles autolamentativa es porque la situación
-mi desagradable estado- no era para menos.

Cogí un frasquito de champú de mi mesa de noche
seguramente impulsada por el deseo frustrado hacía tres días
de lavar mi cabeza, postergado hasta mi remota mejora.
Agua de la Tierra, tenía que ser un producto bien natural
Leí por detrás: water, sodium laureth sulfate, cocarnidopropyl
betaine, glycol disterate (and) ceramide mea (and) sodium laureth
sulfate (and) cocamide mea (and) laureth-10, tetrasodium edta, citric
acid, sodium choride, cocamide dea, fragance, guar
dimethicone copolypol, hidroxypropyltrimonium, chloride,
methilsothiazolinone, sodium hidroxide, panthenol.

(Paréntesis: no, no me pagan por palabra
ni mucho menos).

Vaya, nunca se cree que un río pueda contener tanto
sodio. Por poco no me serviría para las gárgaras
que insistía mi madre en obligarme hacer.
Pues nada
cuando despertara de nuevo mi voz iba a estar
desaparecida.
Tendría que llevar una libretica
al cuello si decidía irme al cine
para escribir breves mensajes en los semáforos.
Aunque sería muy probable que nadie se detuviese a leerlos.
Tos.
La incomunicación física era una cosa dura.












Bookmark and Share

No menos de 500 veces

miércoles, junio 10, 2009 · 13 ¿que tu crees?


Con este post damos la bienvenida a Hebert Domínguez al blog, bajista de Porno para Ricardo, pero más que eso, amigo mío.
Advertencia: Si no te gustan o te ofenden las "malas palabras", sobre todo cuando son en exceso, pues no leas a continuación...

Me cago en la pinga, no tengo ni un cigarro de pinga para fumar, parece que ya empezo el dia bien pinguero, la verdad que en este pais de pinga uno no sale de lo mismo, todo es pinga ya sea liquida en polvo o en pasta pero pinga al fin. Voy al singao Haier (refrigerador de pinga) y no tengo ni una morronguera gota de agua que tomarme, la verdad que este singao no hace nada, se piensa que todo es cagar , si creo que el singao tiene razon , hay que cagarse y cagarse mucho , total, todo es una pinga y una pinga mala. Ahora voy a bajar las escaleras a ver si me tomo un cafe por algun lado y en el camino los singaos vecinos me miraran con sus caras de mierda, Que coño se habran creido los comepingas estos? Acaso no puedo salir y levantarme a la hora que me sale a mi de mi pinga? Un saludito de la vecinita puta de los bajos, ni que le fuera yo a hacer caso a una pichona de chivaton que se la pasa resingandose a todo el que puede. Tengo tres pesos de mierda que no alcanzan para nada pero ahi voy de cara contra la mierda. Parado en la cafeteria donde no hay cafe ni pinga, solo cigarros y bien pingueros y solo 5 y luego a caminar bajo este sol de pinga a otro lugar a ver si venden un cafe, que aunque parece un meao de gato, no me queda otro remedio. Regreso a casa bajo el sol resingao este que cojo asco yo mismo , cuando pienso que abro el grifo vuelvo a gritae PINGAAAAAA! No hay agua , realmente esto es una maricona, Tendre que pasarme yo todo el dia con la pinga sucia y una peste a cojon de oso de pinga? y luego quitan la corriente y no puedo oir ni una singa musica de pinga de la que yo oigo, porque es la mas mierda de todas MAARICOOON!, y vuelvo a gritar, a ver si ya tambien me quedo sin voz pa la pinga. La singa bicicleta se poncho ayer y si quiero salir lejos a ver quien coño me da comida, tengo que montarme en una Yutong (camellos modernos pero de pinga al fin) a soportar toda la peste y que me soporten la mia , DE PINGAAAAA! ahora solamente lo pense, Si, tengo un hambre de pinga porque son como las 6 de la tarde y no he comido ni pinga.Que picazon repinga , estoy en el camello y alli mismo empiezo a rascarme los cojones y me mira con una cara de pinga, y me dice que soy un cochino, Un tipo muy lindo y muy limpio , el muy maricon , seguro que se la pasa chivateando o jodiendo a la gente porque lleva telefonito de pinga y todo, ah! y la maletica , la maletica donde llevan los papelitos para joder a los tipos como yo, Yo me sigo rascando mis cojones mas efusivo y el muy singao se baja del camello y me pide que me baje con el, Que pinga se habra creido el maricon ese? Menos mal que el comepinga del chofer arranco y se fue. Llego, pido comida , COMIDA COJONES! Aqui no hay ni pinga! Vete a gritar pa casa de la pinga! que yo no mantengo singaos!, Manda pinga esto, y pensaba que el dia estaba pinguero, creo que esta pingonsonero, Fui a ver si habia algunas sobras por la perrera , ni pinga estoso maricones ya no botan ni pinga, al menos me encuentro un cabo de cigarro morronguero y puedo seguir hechando humo , los que compre, ya me los fume, entre caminar y esperar el singao camello me pongo a pensar en mi vida de pinga, mi vida de pinga , Hasta cuando voy a estar en la pinga esta? Y estos singaos que no se acaban de morir pa la pinga, Es de pinga ponerse viejo en la pinga esta. Paso caminando por la calle de pinga a que se ha reducido este lugar (23 , de 12 a malecon) Veo algo que parece un pedazo de pizza por la esquina y apuro el paso, lo cojo y ahi mismo me siento a comermelo, De pinga! ,Que bueno esta! Ahora hace falta que aparezca algun cabo, --Niña : -- regalame un cigarro. y la muy maricona me lo da. Si supiera que yo lo que queria era meterle toda mi pinga sucia en su cochino hueco sangriento tambien me menda a singar.
Subo las escaleras menos mal que los singaos tienen la puerta cerrada asi me tiro un eructo cuando paso por alli. Agua con azucar , de pinga y gracias tengo yo que dar por esta pinga por esta mierda, mejor me pongo a oir radio, manda pinga , no tiene carga y se me perdio el singao transformador, el ventilador , que ventilador? Otra noche mas sudando , y gritando bajito para no molestar a los singaos RREEPINGAAAAAAA!


hechizamiento habanémico

hechizamiento habanémico
blog de Lia Villares

goodprint

goodprint
get your order!

#PornoParaRicardo

#PornoParaRicardo
#aRRoZ by #sickboy

foto Claudio Fuentes

foto Claudio Fuentes
el Heberty by Claudio

punkyarroceras

punkyarroceras

aRRoZ

@pepegallardo

@pepegallardo
#masoquismosentimental

Ríete de tus males!

rompe el silencio!

PETICION CIUDADANA por los derechos LGBT

#FreeInternetCuba

guestbook arrocero






internet para todos!

¿cómo ayudar al blogger dentro de la isla?: Yoa tell us! Image Hosted by ImageShack.us

nuestros cinco peregrinos

nuestros cinco peregrinos
hasta Santiago de Compostela

escríbenos!

super equipazo !

super equipazo !
colectivo aRRoz by Garrincha

la Deya : )

la Deya : )
La Habana, 1988
Deya : ) 21 años (eso era antes... ya son 22), habanera adicta a sus amigos. Tiene 1er año de psicología y comenzó 2do, pero tuvo que dejarlo para poder salir del país. Fanática de los gatos y los animales en general (pero los gatos...) Actualmente vive en España, alejada de sus amigos. Su manera de luchar, gritar y desahogarse del dolor que le provoca esa lejanía es precisamente con el blog. Esa catarsis la mantiene cuerda. No le perdona al gobierno que la haya obligado a emigrar de su país para poder asegurar su futuro. Amante de la música en general, del rock, soul, blues y del estilo de vida hippie de la década de los 60.

l i a

l i a
La Habana, 1984
Lia, 33, habanémica con fases de reclusión ermitaña ciberespacial y otras de peregrinación nocturna por la ciudad (o cualquier parte de Cuba).
Toca tremenda guitarra, porque para eso está en la escuela de música desde niña.
Lleva el blog Habanemia desde hace un tiempo.
Aún sigue encerradita en Cuba, pero lucha porque no logren callarla; va ganando la pelea.
Lee lo que le caiga en las manos, escribe lo que le pase por la mente (poemas, relatos, ensayos) y consigue y devora los mejores documentales censurados que recorren la Habana.

Mypoliticophobia

Muchacho Enfermo

Me gusta pensar que soy experto en una cosa: en mí.
El mundo tiene un modo de sorprenderme constantemente por lo que he dedicado mucho tiempo a entenderlo, un evento y un lugar a un tiempo. "Sin lucha no hay progreso" Frederick Douglas

sickboy

sickboy
our honorary member super "tiracabos" fellow!

Blanca

Blanca
Un “reality blog” es un diario poético de lo que fantaseo. Lo hago con dibujos, pinturas y palabras. Es una realidad fantástica porque no existe. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Ninguna de las personas que me rodean estan retratadas en las historias que intento contar. Como en los sueños, todos los personajes y las historias solo reflejan un aspecto de mí misma.

Hebert

Hebert: 27 añitos, nació en La Habana, y a pesar de no haber salido nunca de Cuba, es más ciudadano del mundo que muchos "nómadas internacionales". También está escapa'ito en música porque hizo la escuela esa que pasan los músicos y los artistas. Toca el bajo y chafarrea la guitarra. Es el bajista de Porno Para Ricardo desde hace un ratico ya, con los consabidos problemas que eso acarrea (incluido el no poder graduarse de la escuela, o sea que no le dan el diplomita). Actualmente, al igual que Lía, se debate en la interrogante de que será más digerible y nutritivo un cable de teléfono o un (cayendo en desuso) cable eléctrico. La dictadura esa se la pone más dificil cada día.

Ana Olema

Ana Olema
Holguín, 1986. Muchas personas pierden el tiempo en la internet, pero es su derecho democrático y tienen la opción de decidir si desean hacerlo o prefieren ir al underground cibernético. Si te parece mejor despertar porque estás asqueado del tarot, los iphone, o las estrellas de cine... busca en los túneles ocultos, las callejuelas del ciberespacio donde los renegados bendicen su reino, y los poderes, no como antes, se quedan con las manos atadas. Si eres cubano, fuera y dentro de Cuba, haz contrainformación, creo que es deber de todos. Y no se trata sólo de información estrictamente política, cualquier cosa interesante, una canción, una imagen, manuales, todo es útil en estos tiempos de guerra. Por tanto, disfruten esta mina de oro invisible, escarben y saquen su premio. Pues, esta cubana de La Habana Vieja sigue siendo viciosa al café y a la información.

Liz

Lizabel Mónica

La Habana, 1981.
Escuchar, leer, observar como si todo fuera enteramente nuevo, enteramente único. Luego escribir. O bailar. O gritar. Cuando caigo muerta, me desconecto por un rato. Y entonces tú me despiertas con tu voz, tus letras o tu manera particular de mover tu figura bajo la luz. Luego escribir.

CAsT0r JABAo

CAsT0r JABAo
CAsT0r JABAo es un anagrama. ?Adivinas cuál? También es el sello de las producciones de Maldito Menéndez, avatar que opera entre el arte y el artivismo político. Este es su blog, nuestra libreta de razonamiento. Vídeos, imágenes, textos, proyectos, intentos...

habana estáfame

habana estáfame
el blog de Carpio

Conversación en tiempo de boleros

Conversación en tiempo de boleros
próximamente en aRRoz, no te pierdas la sección donde Carpio ficcionará semanalmente con un bolero cubano. (Our equipazo sigue creciendo, y que viva la diferencia!!!)

cubaraw

cubaraw
fotografìa cubana

talentocubano.net

talentocubano.net
David D`Omni

fans arroceros!

our links

éstos están en talla! : )

hush

hush
NO +
(AUTO)CENSURA/
VIOLENCIA/
HIPOCRESÍA/
BUROCRACIA/
DEMAGOGIA/
DOBLEMORAL/